Salí de mi casa en la
tarde, simplemente para dar una vuelta por ahí, sin nada importante que hacer.
Caminé hasta un parque cercano y me senté en una hamaca, mientras miraba a mí alrededor. Se aproximaba una tormenta, y las calles estaban vacías. Excepto por
ese parque, que momentos antes creía que estaba ocupado solo por mi. En una
banca cercana, él fumaba un cigarrillo distraídamente. Levanto la cabeza, y tal
vez fueron sus ojos, su mirada inexpresiva u otra cosa lo que me impulso a ir
hacia el; nunca lo sabré.
Me acerque lentamente, hasta que quedamos
frente a frente.
-Se te ofrece algo?- sus
palabras educadas desencajaban con su tono grosero y brusco.
-Solo… nada en especial.-
Me ofreció un cigarrillo, que acepte sin tener mucha idea porqué y me sente
junto a el casi por reflejo.
-Andrew Biersack-dijo
solamente, para devolver la vista al parque vacío.
Sobraban las palabras, asi que ninguno dijo
nada. Solamente luego de lo que parecieron ser horas, o tal vez unos minutos,
cuando el agua empezo a caer, fue cuando volvió a mirarme.
-Nos vemos mañana-dijo,
para alejarse rapidamente.
Yo me quede ahí, pensando. Estaba mojandome,
pero no me importaba. Deje que la lluvia me bañase, mientras seguia pensando.
Mañana…
Al dia siguiente, volvi al mismo parque, a la
misma hora, para encontrarlo en la misma banca, esperando, o simplemente
pensando. Me acerque a él. Al igual que el día anterior, me ofreció un
cigarrillo, y me senté a su lado para fumarlo con el.
Los dias siguientes a ese, fueron idénticos
al primero: Yo iba al parque, lo encontraba sentado y nos fumábamos un cigarro
juntos. Después hablábamos de naderías, o simplemente nos mirábamos por horas y
horas.
Pero un día, las cosas fueron diferentes.
Llegué al parque y, como siempre, el estaba esperando. Me ofreció un
cigarrillo, solo que esta vez lo rechacé. Me senté a su lado. Durante todo el
día, hablamos mas de lo normal, aunque lo notaba incomodo, con la mirada triste
y cansada. No fumé y el tampoco lo hizo. A la hora de despedirnos, en lugar de su
característico gesto con la mano, se acercó a mí lentamente, y me besó. Su
aliento a marlboro me indicó que había fumado antes de que yo llegara. Fue un
beso tranquilo, lento y delicado. Un simple roce de labios, un poco de
movimiento, y luego, sin más, se separó de mi. Me miró a los ojos, y yo esperé un “nos vemos mañana” que nunca llegó. Me quede ahí, viendolo alejarse bajo la
lluvia.
Al día siguiente, reguresé al parque a la
hora de siempre, esperando encontrarlo sentado en la banca, nuestra banca. Pero
no estaba ahí.
Lo espere unos momentos,
hasta que decidí irme a casa y regresar mañana.
Y al día siguiente, tampoco
apareció. Una semana pase, yendo continuamente al parque, para encontrar la
banca vacía. Ese ultimo día, lo espere durante horas y horas bajo la lluvia
fría… pero el no llegó.
Llegué a mi casa, mojada y con el corazón
roto. Fui a bañarme y dejé que la lluvia que caía de la ducha se mesclase con
mis lagrimas.
Luego de eso, me cambié, y me tiré en el
sillón del living, sola, a oscuras, y preguntándome donde estaria Andy, y si lo
volvería a ver. Estaba a punto de dormirme, cuando el sonido del timbre me
sobresaltó. Abrí la puerta, y ahí estaba él. Mojado, con la mirada triste y los
ojos rojos, de pie frente a mi.
-Cómo…- quise preguntarle
como había llegado hasta aca, si jamas lo habia invitado a mi casa, pero sus
labios me interrumpieron.
Me beso con desesperación, su rostro y sus
labios húmedos por una mezcla de lluvia y lagrimas. Me empujó un poco hasta
que entramos, y cerró la puerta de una patada. Me miró a los ojos, y ambos
limpiamos las lágrimas del otro.
Su cuerpo estaba helado,
producto de la lluvia, asique lo abracé con toda la fuerza de la que fui capaz.
Nos sentamos en el sillón, y permanecimos abrazados largo tiempo.
Con un beso, me dijo todo lo que había estado
callando, todo lo que las palabras no podían explicar. Comenzó lento, con un
roce de labios, pero después fue adquiriendo mas intensidad, hasta que su
lengua se abrió paso en mi boca. Una batalla se desarrollaba entre ambas
lenguas, dándonos pequeños mordiscos de vez en cuando. No supe en que momento
se saco la chaqueta empapada que traía, ni cuando se las arreglo para empujarme
lentamente y dejarme recostada sobre el sofá. Seguimos besándonos, ahora el
encima mío. De apoco, sus labios se separaron de mi boca, para recorrer mi
mandíbula, y bajar hasta mi cuello. Comenzó a besarme el cuello, provocándome
un escalofrío. Me estremecí, y deje que un pequeño gemido escapara de mis
labios. Me las ingenie para retirar su camiseta de la escena, mientras el hacía
lo mismo con la mía. Sus besos comenzaron a bajar hasta mi pecho, y a subir de
nuevo, intercalándose con pequeños mordiscos en el camino. Desabrochó mi sostén,
y empezó a lamer mis pechos, haciéndome jadear de placer. Desabroché la hebilla
de su cinturón, y bajé sus pantalones como pude mientras el dejaba un chupón en
mi cuello. Sus manos recorrieron toda mi anatomía, hasta detenerse en mis
pantalones, que desabrochó y bajó lentamente, acariciando mis piernas, para
luego volver a subir hasta mi entrepierna. Metió la mano dentro de mi ropa
interior, y empezo a acariciarme lentamente, de arriba abajo. Arañe su espalda
al tiempo que gemia cuando sentí dos dedos entrando en mi. Mordi mi labio,
conteniendo los jadeos que luchaban por salir. Sonreí de lado cuando lo escuche
gemir, cuando mi mano se metió en sus boxers. Empece a acariciar su ereccion
lentamente, haciendolo sufrir. Termino por sacar su ropa interior y la mía casi
al mismo tiempo, mientras me hacia abrir las piernas. Puso sus manos a ambos
lados de mi cabeza, sobre el apoyabrazos del sillon, y dio un empujón hacia
delante. Clave mis uñas en su espalda cuando lo sentí entrando en mi, y ambos
gemimos. Empezo a moverse lentamente, para después ir de a poco acelerando el
ritmo. Gemiamos al unísono, Andy cada vez iba mas rapido dentro y fuera de mi.
Escucharlo gemir en mi oreja era como escuchar un coro de angeles; el dolor ya
no se sentía, solo existía el placer. Me beso una vez mas, casi a punto del
orgasmo, y entre jadeos me dijo que me amaba. Luego, ambos tocamos el cielo con
las manos.
Al despertar, yo estaba sobre su pecho, y el
miraba el techo, mientras unas lagrimas caían por su cara.
-Esta todo en orden?- le
pregunté.
Me acarició la mejilla, y con cuidado me sacó de encima de él para luego levantarse y empezar a vestirse.
Cuando termino su tarea, se dirigió a la
puerta, y la abrió. Yo me cubrí con la manta que reposaba sobre el sofá, y me puse
frente a él.
-Recordá el tiempo que
estuvimos separados- me dijo.- y no llores por mi, que no me lo merezco- me
beso casi con desesperación, como si fuera la ultima vez, y luego salio por la puerta.
Esa fue la última vez que vi a Andy.
Dos años pasaron desde este acontecimiento, y
aún voy al parque todos los días, y siempre me siento en esta misma banca, como
hoy, y no me voy hasta que la lluvia empiece a caer, queriendo encontrarlo
esperándome para fumar un cigarrillo juntos. Pero el jamás esta. Nunca sabré que paso, que fue de su vida, ni si volveré a verlo.
Solo se que lo extraño. Y
se que él tambien me extraña, porque un día, encontre esta foto en el parque:
Andy aun piensa en mi,
aunque, ya no con tanta frecuencia…
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| Andrew Biersack |

